Ayer, 17 de diciembre del año 2020 el Taiji Quan fue elegido patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
La práctica del Taiji Quan, un ejercicio físico tradicional para cultivar una actitud mental impregnada de neutralidad. Eso es lo que dice el informe, entre otras cosas.
Cuando accedí al Taiji Quan, hará unos 18 años, yo tenía unos 52.
Con el paso del tiempo, tanto el Taiji Quan como su hermano mayor, el Qi Gong, se han ido adueñando de mi vida, mejor dicho, de mi forma de vivir.
Las diferentes escuelas configuran y abarcan todos los aspectos de nuestras vidas. En consecuencia, de nuestras emociones: Taiji Quan marcial, terapéutico, mental, interno, religioso, meditación en movimiento, etc. En síntesis, es vivir, forma de vivir, forma de enfocar la vida.
Meditación en movimiento, exigencia en el gesto, respiración budista, respiración taoísta, mil combinaciones que utilizo para guiar y reconducir mis emociones y estados de ánimo.
Calmar la ira, superar la tristeza, olvidar la soledad, llenar el corazón. Vivir la alegría y llorar de emoción al sentir la energía, el qi, fluir en el interior… Notar el cosquilleo de los dedos, ver el dantien cómo se mueve, pisar conscientemente 1R y obtener la energía de la madre tierra.
Absorber la fuerza del sol subiendo por mis meridianos alcanzado la parte de tu cuerpo que quieres sanar.
Llamar a gritos al Yin y sentir cómo contesta el Yang. Sonreír en cada desplazamiento.
Vibrar en cada momento cuando sientes la estimulación del 36E, 8PC, 6B, 11P…
La increíble sensación de relajar la parte superior de tu cuerpo mientras que la posición del jinete manifiesta su fortaleza. Sentir el trabajo del daimai y cómo los riñones y la puerta de la vida (4 DM) dan paso a nuestra energía a la parte superior.
Encadenarnos con el dantien sin olvidar que la vida surgió de ese punto. Ese punto de conexión que tuvimos con nuestra madre durante 9 meses.
Es cuando llegas a los 70 cuando empiezas a valorar el Taiji Quan no como compañero, sino como lo que es: una nueva puerta de vida al alcance de todos nosotros. Desde nuestro interior. Siempre.
Si es capaz de modificar tus emociones, está cambiando tu personalidad.
Puedes llegar a ser otro: física, mental y espiritualmente.

José Ángel Amor Sánchez.